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Mezquita en Córdoba

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El monumento


Para una visita informada a la mezquita de Córdoba, en Cabildo Catedral de Córdoba le ofrecemos una breve y detallada descripción sobre nuestro conjunto monumental. 

La mezquita original se construye sobre la basílica visigoda de San Vicente, el templo cristiano más importante de la ciudad desde el siglo V, y del cual poco quedó. A raíz de algunos trabajos en la década de 1940 se pudo recuperar del subsuelo algunos restos de la Catedral, como mosaicos y pilares.

La Catedral está compuesta por el patio o "Patio de los Naranjos", coronado por el antiguo alminar y convertido en torre-campanario en el siglo XVII. También cuenta con una sala de oración conformada por más de 800 columnas de mármol, jaspe y granito sobre las que se apoyan cerca de 400 arcos de herradura bicolores.

Por encima de todo se destaca el mihrab, hecho de mármol, estuco y mosaicos bizantinos coloreados sobre fondo de oro. En la cabecera destacan los arcos y mosaicos del muro además de la estructura y decoración de las cúpulas a base de arcos cruzados.

Tras la conquista de Córdoba por los cristianos, se utilizó la mezquita para celebrar su culto, pero en el siglo XVI, por orden del obispo Don Alonso Manrique, se da inicio a la construcción de la catedral renacentista, vinculándola con el templo musulmán.

Asimismo, destaca la sillería del Coro, concebida por Pedro Duque Cornejo, realizada en madera de caoba antillana. En ella predominan las escenas bíblicas, apareciendo los principales episodios del Antiguo Testamento y de los Evangelios.
Cabildo Catedral de Córdoba fachada de la catedral
Cabildo Catedral de Córdoba ampliación alhaken
Cabildo Catedral de Córdoba fuente en el patio de los naranjos

San Vicente

La Basílica de San Vicente Mártir constituye el origen de la Mezquita Omeya. En su emplazamiento se inició la construcción de la mezquita-alhama originaria. Esta iglesia fue edificada posiblemente a mediados del siglo VI y se convirtió en el principal templo cristiano de la ciudad.

Con la invasión musulmana de los sarracenos en Córdoba, quienes buscaban un espacio para sus rezos y plegarias, se acordó con los cristianos el uso compartido del templo, con el compromiso de respetar la iglesia original mientras los católicos pagasen los tributos exigidos.

A fines del reinado de Abderramán I toman conciencia de la necesidad de ampliar el templo utilizado como mezquita-aljama, cuyo espacio resultaba insuficiente para la comunidad musulmana. El resto del templo fue expropiado y destruido para comenzar en el año 786 con la construcción de la nueva mezquita principal de Córdoba, para la cual se empleó material de la propia basílica.

Entre los años 1931 y 1936, el arquitecto Félix Hernández, conservador de la Mezquita-Catedral, descubre los restos de la Basílica y lleva a cabo una excavación que recuperó objetos de gran belleza, decorados con imágenes cristianas, en la zona más antigua de la sala de oración.

Actualmente, gran parte de esos restos se encuentran en el Museo Visigodo de San Vicente, al interior de la mezquita en la zona de la ampliación de Al-Hakam II.

La mezquita

Abderramán I – La primera Mezquita

Abd al-Rahmán I al-Dahil o Abderramán I (el Emigrado) (Damasco, 731 - Córdoba, 788), fue un príncipe omeya que huyó de Siria tras el derrocamiento de su familia en la masacre de Abú Futrus (Egipto). Emigró definitivamente a Al-Ándalus, tierra conquistada por su dinastía y donde descubrió partidarios sirios. Así, derrocaría al emir Yusef, y se proclamaría emir independiente del Al-Ándalus. Fundó luego la dinastía que controló España hasta el año 1031.

Durante su reinado se inició la construcción de la mezquita con el derribo de la basílica visigoda de San Vicente. Se utilizaron restos de dicha construcción, sobre todo en fustes de columnas y capiteles romanos y visigodos. Sobre éstos se elevaron pilares rectangulares de sillería para dar mayor altura al conjunto. Para una mejor estabilidad a este alzado, se recurre a dobles arcos, donde el inferior de herradura, hace funciones de entibo, mientras que el superior de medio punto, es el que soporta la cubierta. En esta primera fase se falsificaron elementos estéticos sirios con hispanorromanos y visigodos constituyendo el origen del arte Ándalusí.

La edificación del oratorio se inicia en el año 786. Está compuesto por 11 naves longitudinales orientadas hacia el río Guadalquivir, las cuales constan a su vez de 12 tramos o crujías que corren en dirección al muro de la qibla. Estamos ante un conjunto de columnas coronado de doble arquería, el cual se delimita con el muro de la qibla que, a diferencia del resto de mezquitas, no está orientado hacia La Meca sino hacia el sur.

Este hecho dio lugar a diversas interpretaciones que van desde la inexperiencia y el error en el cálculo hasta el mensaje de independencia política del emirato cordobés. Por otra parte, en el centro del muro de la qibla se halla el mihrab. Las obras terminan en el año 787.

Abderramán II – La primera ampliación

Abd al-Rahman II nace en Toledo en el año 792, ocupó el trono de Al-Ándalus con poco más de 30 años. Hijo y sucesor de Alhakén I, cuarto emir omeya de Córdoba, reinó desde el año 822 hasta su muerte en 852. Destacó su creatividad constructora edificando la ciudad de Murcia, la alcazaba de Mérida y las murallas de Sevilla. Su reinado supone un período beneficioso de la historia de los omeyas en España, y una renovación intelectual frente a la tradición siria y las tendencias conservadoras de sus predecesores.

Abderramán II fomentó las ciencias, las artes, la industria y la agricultura. Se introdujo el sistema de numeración indo-árabe con base decimal. Se creó una biblioteca muy extensa con los ejemplares de mayor aportación del saber traídos de Oriente. También atrajo a Córdoba a los más ilustres sabios de su época y escribió poesía.

Con este emir se llevó a cabo la primera ampliación de la mezquita; se derribó el primitivo muro de la qibla y se prolongaron las arquerías en 8 tramos más. Los elementos arquitectónicos son totalmente idénticos a los de la fase inicial: alternancia de dovelas en los arcos (amarillas de caliza y rojas de ladrillo), se usó materiales de acarreo y como novedad, algunos materiales labrados en los 8 capiteles de pencass.

El mihrab, cuyos cimientos se hallan en el subsuelo de la Capilla de Villaviciosa, poseía un arco de entrada sostenido por 4 columnas y sobresalía al exterior del muro de la qibla. Se llevó a cabo una intervención en el patio, cerrándolo con saqqifas en los laterales que faltaban.

Abderramán III

Abd al-Rahman III nace en el año 891. Accedió al trono en el 912 y acabó con todos los rebeldes de Al-Ándalus, logró la paz en el reino omeya tras la capitulación de Zaragoza en el 937 y se proclamó emir y califa. No realiza nuevas ampliaciones en la Mezquita, pero destaca por la construcción de la ciudad palaciega de Medina Azahara.

Las obras no afectaron al oratorio, pero se agrandó el patio, se derribó el primer alminar y se erigió uno nuevo como modelo para los minaretes almohades y los campanarios mudéjares. Este alminar se conserva hoy en el campanario cristiano, reconocido por los dibujos en su alzado.

Alhakén II – El esplendor

Al-Hakam II nace en el año 915 y accede al trono en el 961, sucediendo a Abderramán III a los 46 años. Continúa con la política de su padre, mantiene la paz y la prosperidad en Al-Ándalus.

El califato se basaba en la igualdad de todos los grupos étnicos y religiosos para acceder a los puestos de gobierno. Acabó con la nobleza militar árabe, berberisca, eslava y otras y fortaleció el respeto a los cristianos, judíos y a casi toda la población. Constituyó una burocracia meritocrática y una clase media comercial y administrativa. También equipó a la ciudad de alumbrado público nocturno, alcantarillado y pavimentó la gran mayoría de sus calles.

Durante el siglo X se llevarían a cabo las más extensas intervenciones en la mezquita, reformó el Alcázar y terminó la ciudad de Medina Azahara. Pero será la de Alhakén II la ampliación más bella y rica. Primero derribó el muro de la qibla de Abderramán II y se amplió el oratorio en 12 crujías más en el sentido sur seguido hasta entonces.

Para mejorar la iluminación se construyeron 4 lucernarios con bellas cúpulas nervadas. El primero, previo a la macsura lo ocupa actualmente la Capilla de Villaviciosa. Los otros tres se elevan delante del nuevo muro de qibla; uno delante del mihrab y los otros dos flanqueándolo. Previos a la macsura aparecen nuevos arcos polilobulados y entrecruzados y en las columnas se alternan fustes rosas y azules. Los materiales no son de acarreo, sino labrados ex profeso con presencia de capiteles de avispero. Todo esto conforma la unidad estilística del arte califal ya presente en Medina Azahara.

Otras novedades son el doble muro de la qibla, que facilita la conexión con el sabat y que permite que el mihrab no se limite a un simple nicho, sino que se abra como una pequeña habitación octogonal cubierta con una cúpula con forma de concha. Asimismo, la portada del mihrab y las cúpulas que lo preceden van revestidas de mosaicos realizados por artesanos bizantinos enviados por el basileus, cargados con 320 quintales de teselas.

Almanzor - Conclusión

Nace en Turrux probablemente en el año 938. Muy joven se trasladó a Córdoba donde realizó estudios de derecho y letras. Tuvo una brillante carrera política, convirtiéndose en un dictador que declaró la guerra santa contra los cristianos. El control sobre el oro africano permitió a Almanzor contar con fondos casi ilimitados y acuñar dinares que reafirmaban su prestigio. 

Paralelamente a las campañas del Magreb, Almanzor estuvo consagrado a la guerra contra los reinos cristianos de España. Nada menos que 52 razias llevó a cabo Almanzor entre 978 y 1001. Estas campañas contra los reinos cristianos del norte poblaron Córdoba de esclavos. 

Con el crecimiento demográfico de Córdoba, decide llevar a cabo la tercera y última de las intervenciones en la mezquita. Su ampliación, la más extensa de todas, se realiza en el oratorio y el patio, ahora hacia el este, para lo que Almanzor expropió el caserío que ocupaba la zona. De esta manera, se construyen 8 nuevas naves que dejan descentrado el mihrab y el extendido muro de la qibla ya no es doble, sino simple. En los arcos, la alternancia de dovelas es sólo cromática y no de materiales, puesto que todas son de piedra caliza pintadas de almagra las rojas.

La Catedral

Fernando III, a partir de la reconquista de Córdova, inicia la transformación de la mezquita haciendo diversas alteraciones que acabarán configurando la actual Catedral. En la Baja Edad Media esta se adaptó a la distribución del templo islámico con algunos acomodos: la Capilla Mayor fue situada bajo uno de los lucernarios de Alhakén II, en el ámbito rico de la Mezquita del siglo X sin provocar destrucciones arquitectónicas. Además, la magnificencia del edificio convino que el ámbito de mayor esplendor, la Macsura y el Mihrab, no fueran tocados ni destruidos, quedando indeleble su construcción.

Su uso como templo cristiano favoreció su conservación además de la sensibilidad que mostró el cabildo por preservarla. Se fundaron multitud de capillas y altares por todo el interior de la Mezquita-Catedral, algunas muy importantes como San Clemente, San Pedro, San Bartolomé, la del Sagrario, del Espíritu Santo, la Conversión de San Pablo, etcétera. Cada una de ellas fue transformándose y enmascarando el antiguo espacio omeya mediante gran variedad de verjas, pinturas, cuadros, retablos, esculturas y otros tesoros.

Actualmente llama la atención las dos grandes estructuras arquitectónicas que fueron utilizadas como nave y Capilla Mayor del templo. La primera nave mayor fue erigida en el inicio de la ampliación de al-Hakam II, donde se construyó una nave gótica cubierta con techumbre de madera en los últimos años del siglo XV bajo el episcopado de don Íñigo Manrique. En su extremo oriental se encuentra la Capilla Mayor o de Villaviciosa y la Capilla Real creada por Enrique II en 1371, donde estuvieron los cuerpos de los reyes Fernando IV y Alfonso XI.

En el siglo XVI se construyeron las actuales capilla mayor, crucero y coro. En esta gran intervención fue fundamental la iniciativa del obispo don Alonso Manrique (1516-1523) y la labor de los maestros Hernán Ruiz I, Hernán Ruiz II y Juan de Ochoa. Los trabajos arquitectónicos ocuparon todo el siglo XVI y primeros años del siguiente.

A lo largo de la primera mitad del siglo XVII se construyó el retablo mayor y su tabernáculo donde intervinieron principalmente Alonso Matías y Sebastián Vidal. Años más tarde, en 1747, fue contratada a Pedro Duque Cornejo la preciosa sillería de caoba del coro.

El Tesoro Catedralicio

La idea de constituir este conjunto de enseres como grupo museístico fue del Magistral González Francés en el año de 1896. El tesoro lo componen magníficos crucifijos de marfil, portapaces, cálices y copones de oro y plata, así como grandes cruces de materiales preciosos, una de ellas donada a la catedral por el obispo Diego de Mardones en el año 1620.